Morelia, Michoacán, 14 de abril 2026.- Los votos ciudadanos deben valer lo mismo antes y después de cada proceso electoral. Cuando una fuerza política obtiene una mayoría que no corresponde a los votos que recibió, no estamos fortaleciendo la gobernabilidad, estamos debilitando la legitimidad, sostuvo Toño Carreño Sosa.
Al presentar en tribuna la iniciativa de reforma a los artículos 13 y 21 y una adición al 213 del Código Electoral de Michoacán, en conjunto con los legisladores Diana Espinoza, Juan Carlos Barragán y Octavio Ocampo, alertó que es momento de entender que gobernar no es imponer, es construir acuerdos. Y que la estabilidad no se logra artificialmente, se construye democráticamente.
Tras destacar que más allá de diferencias ideológicas -la iniciativa está suscrita por Movimiento Ciudadano PT, Morena y PRDM-, se puede coincidir en mejorar la calidad de nuestra democracia y particularmente con esta propuesta en materia de asignación de regidurías.
Ello, explicó Toño Carreño, porque cuando una fuerza política obtiene una mayoría que no corresponde a los votos que recibió, se debilita la legitimidad. Es momento de entender que gobernar no es imponer, es construir acuerdos. Y que la estabilidad no se logra artificialmente, se construye democráticamente.
De esta manera, agregó el legislador de la Bancada Naranja, hoy en muchos ayuntamientos, una planilla puede obtener menos del 50 por ciento de la votación y, aun así, acceder automáticamente a una mayoría absoluta en el cabildo. Eso significa que una minoría de votos puede convertirse en una mayoría de poder.
La iniciativa, detalló, busca abrir posibilidades de representación a aquellos candidatos que realmente caminan en las calles durante la contienda electoral, para que la asignación de regidurías por el principio de representación proporcional respete el orden de la planilla registrada, iniciando por la persona candidata a la presidencia municipal y las sindicaturas.
Finalmente, Toño Carreño consideró que excluir automáticamente a quienes encabezaron una opción política con respaldo ciudadano no sólo es injusto, es antidemocrático.