Morelia, Michoacán/Fotos: Felix Madrigal / ACG.

Desde la tarde, el Centro Histórico de Morelia comienza a tomar otro ritmo. La luz cae sobre la cantera y, con ella, aparecen los visitantes que recorren las calles con calma, deteniéndose en cada punto que llama la atención.

En las plazas, el movimiento se mantiene. Turistas caminan sin prisa, se sientan en las bancas, observan el entorno y aprovechan el momento para tomar fotografías. El ambiente se vuelve más pausado, pero no deja de haber presencia en cada rincón.

A esa misma hora, la gente continúa pasando por el Centro. Hay quienes regresan de sus actividades, otros que apenas comienzan a recorrerlo. Las puertas de los negocios siguen abiertas y el tránsito de personas no se detiene.

Con el paso de la tarde, el ir y venir se vuelve constante. No es un flujo apresurado, sino continuo. El Centro se mantiene activo, con visitantes que siguen llegando y caminando entre las plazas, mientras la ciudad avanza hacia la noche.