Apatzingán, Michoacán

Herida durante un ataque armado contra varias viviendas de El Guayabo, en el municipio de Apatzingán, Alexa, de ocho años, logró comunicarse por celular con sus abuelos para pedir ayuda y avisarles que su padre, Jorge Daniel, había muerto en la agresión a manos de integrantes del crimen organizado.

La llamada alertó a sus familiares. En cuanto cesaron los disparos, se acercaron a la vivienda y encontraron a la pequeña con varias heridas, principalmente en el abdomen. Su papá estaba sin vida.

Alexa fue trasladada al Hospital Infantil de Morelia, donde permanece bajo atención médica y su estado de salud es reservado. Su madre, quien vive en Tijuana, emprendió el viaje hacia la capital michoacana para acompañarla.

Don Conrado, abuelo de la niña y padre de Jorge Daniel, relató que su hijo tenía poco más de un mes de haber regresado de Estados Unidos, donde trabajaba como migrante y desde donde enviaba dinero para la alimentación y los estudios de Alexa.

La menor vivía al cuidado de sus abuelos, pues sus padres estaban separados. Ahora, la familia enfrenta la muerte de Jorge Daniel y permanece pendiente de la evolución médica de la pequeña.

Don Conrado señaló que, cerca de las diez de la mañana, el cuerpo de su hijo todavía permanecía en la vivienda, sin que personal de la Fiscalía Regional hubiera llegado para realizar las diligencias y el levantamiento.

El hombre consideró que la demora podría estar relacionada con los peligros en los caminos de acceso a El Guayabo, donde denunció la colocación de minas y otros explosivos por grupos criminales. Esa posible explicación del retraso no había sido confirmada por las autoridades.

También aseguró que sobre la comunidad vuelan drones de manera constante y que algunos arrojan explosivos. Según su testimonio, el temor a las agresiones impide en ocasiones que los habitantes salgan a conseguir alimentos y otros productos básicos.

Ante la situación económica vulnerable de su familia, don Conrado pidió apoyo con ropa, comida y dinero. Su llamado también fue para los habitantes de El Guayabo, quienes, denunció, viven bajo el miedo de quedar atrapados en otro ataque.