Uruapan, Michoacán
El sistema de recolección de basura por cooperación que opera en Uruapan mantiene un esquema que mezcla todos los residuos desde su origen, situación que impide recuperar materiales reciclables y orgánicos, incrementa la huella ecológica de los desechos y reduce la vida útil del relleno sanitario.
En el municipio operan 72 rutas particulares que cobran entre 30 y 40 pesos por bolsa de entre 10 y 15 kilogramos, con ingresos estimados de hasta 8 mil pesos diarios por camioneta, libres de impuestos. Sin embargo, de acuerdo con la información presentada, los permisionarios se han negado a cubrir el costo de 320 pesos por tonelada correspondiente al manejo y disposición final de residuos que ya no pueden aprovecharse.
El principal impacto no se limita al aspecto financiero. Al no existir separación desde los hogares, plásticos, vidrio, papel, cartón, textiles, aparatos electrónicos, metales y residuos de manejo especial llegan mezclados con restos de alimentos y otros desechos orgánicos, lo que provoca su contaminación y reduce o elimina la posibilidad de reincorporarlos a procesos de reciclaje o reutilización.
Esta condición incrementa la huella ecológica de materiales que, por su naturaleza, pueden permanecer durante décadas o incluso siglos en el ambiente. Los plásticos y textiles sintéticos tardan decenas de años en degradarse; el vidrio puede permanecer prácticamente inalterado durante miles de años; mientras que los residuos electrónicos contienen metales y componentes que requieren un manejo especializado para evitar riesgos ambientales.
A ello se suma que toda la materia orgánica, que representa aproximadamente el 50 por ciento de los residuos domiciliarios, pierde la posibilidad de transformarse en composta al mezclarse con otros desechos. En consecuencia, deja de aprovecharse para la recuperación de suelos agrícolas y forestales y termina confinada en el relleno sanitario.
El sistema de recolección por cooperación también impacta la imagen urbana. Las bolsas son colocadas sobre la vía pública con una botella de plástico amarrada como distintivo para su recolección, lo que las mantiene expuestas durante varias horas. En ese tiempo pueden ser abiertas por perros u otros animales, dispersando los residuos sobre calles y banquetas.
El relleno sanitario recibe diariamente alrededor de 420 toneladas de residuos sólidos urbanos. Al ingresar mezclados, prácticamente todo el volumen debe compactarse para su disposición final, lo que acelera el llenado de las celdas y disminuye la vida útil de la infraestructura ambiental instalada para su confinamiento.
Además, el Ayuntamiento debe absorber el costo del depósito final de residuos que pudieron reciclarse o aprovecharse, lo que representa una carga para las finanzas municipales.
Los resultados del programa piloto “Si la separas, no es basura”, desarrollado en 39 colonias, muestran un escenario distinto. El diagnóstico determinó que el 50 por ciento de los residuos generados en los hogares es orgánico, el 30 por ciento corresponde a materiales valorizables y sólo el 20 por ciento requiere disposición final.
Esto significa que, mediante un sistema de separación desde el origen y recolección diferenciada, ocho de cada diez residuos podrían reincorporarse a procesos de compostaje, reciclaje o reutilización, disminuyendo la presión sobre el relleno sanitario, reduciendo la contaminación y mitigando la huella ambiental que hoy generan miles de toneladas de residuos aprovechables que terminan enterrados.