Morelia, Michoacán/Por Asaid Castro/ACG

El Jardín de la Soterraña dejó de ser solo un punto de paso para convertirse, por una tarde, en escenario. La lectura dramatizada de El Oso, del escritor ruso Antón Chéjov, reunió a decenas de asistentes que, entre bancas y sombras, terminaron formando parte de la historia.

La puesta, dirigida por Rita Gironès y con las actuaciones de Jaime Homar García Alfaro, Mauricio Valencia y Monse Ayala, apostó por la cercanía. Sin gran escenografía y con el texto como protagonista, los actores rompieron la cuarta pared en más de un momento: miradas directas, pausas que buscaban respuesta y gestos que provocaron risas compartidas.

La trama, una viuda aferrada a su luto y un terrateniente decidido a cobrar una deuda, avanzó entre reproches, ironías y cambios de ánimo que sorprendieron a los propios espectadores. Lo que parecía una discusión amarga se convirtió en un duelo verbal cargado de humor, donde el público reaccionaba como si estuviera dentro de la sala de aquella casa rusa imaginada.

Hubo momentos en que las carcajadas interrumpieron la lectura y otros en que el silencio sostuvo la tensión. Algunos asistentes respondieron espontáneamente a los personajes, aceptando el juego escénico que los intérpretes propusieron desde el inicio.