Cientos de trabajadores de la construcción se reunieron este 3 de mayo en la Plaza Morelos de Morelia para bendecir sus cruces y agradecer por el trabajo.

Este domingo 3 de mayo se celebra el Día de la Santa Cruz, en la que cientos de trabajadores de la construcción y sus familias se dan cita en la explanada de la Plaza Morelos de Morelia, para encomendarse a la Santa Cruz.

Conocidos popularmente como albañiles, estos hombres de trabajo duro, llevan a bendecir las cruces que suelen colocar en las obras donde laboran.

Este día desde temprana hora un mosaico multicolor de cruces, con peculiares y originales diseños, la gran mayoría adornadas con flores, tapizó la plaza también “Plaza del Caballito”.

Cada año realizan una misa en honor a la Santa Cruz, pero también para, primero, agradecer los trabajos que se les permitió en el último año, así como para pedir por que se un generoso periodo de bendiciones y que los cuide durante las obras que muchas veces son de alto riesgo.

Hay que reconocer que los trabajadores de la construcción pasan largas jornadas laborales bajo el sol, cargando bultos de cemento, cubetas de mezcla, hileras de tabiques y otras actividades pesadas que no todos pueden hacer.

Son quienes materializan aquello plasmado e ideado por arquitectos e ingenieros. Sin ellos, no se tendría un hogar, grandes monumentos ni emblemáticas catedrales, ni por supuesto, carreteras que nos conecten o puentes mejorando la vialidad.

Es importante destacar, que la gran mayoría de albañiles y ayudantes no cuentan con las prestaciones básicas, por lo que urge obligar a constructoras y una reforma de ley que contemple la obligación de que los trabajadores independientes puedan tener acceso a derechos como la seguridad social.

De dónde nace festejar la Santa Cruz

Los relatos cuentan que esta celebración tiene su origen en el siglo IV, cuando el emperador Constantino, la víspera de un combate, soñó con una cruz que decía: “Con este signo vencerás”. Un día después se convirtió al cristianismo y llevó a la batalla ese instrumento de tortura en el que murió Jesús, exclamando: “Confío en Cristo en quien cree mi madre, Elena”, y resultó victorioso.

Posteriormente, Santa Elena, como Emperatriz, emprendió un peregrinaje por Tierra Santa a fin de rescatar cualquier reliquita relacionada con Jesús.

Estando en el Gólgota (Monte Calvario), donde Cristo fue crucificado, santa Elena ordenó derribar un foro y un Capitolio dedicado a Júpiter, Juno y Venus, mandados construir dos siglos atrás, alrededor del año 135, por el emperador Adriano.

Para ello se ocuparon muchos trabajadores de la construcción que al excavar encontraron fragmentos de tres cruces. ¿Cómo saber cuál era la de Jesús? Se comprobó cuando una mujer de precaria salud la tocó y se curó.

Así, el 3 de mayo se conmemora el hallazgo de la cruz de Cristo –o por lo menos fragmentos de ésta–, en el que participaron albañiles en la demolición y excavaciones en el lugar donde se había edificado aquel recinto en honor de dioses paganos.

Redacción / La Voz de Michaocán