Ubicado sobre la Avenida Acueducto, el antiguo Centro de Readaptación Social de Morelia permanece prácticamente en el abandono tras su cierre ocurrido en 2017.
A casi nueve años de haber dejado de operar, las instalaciones muestran un visible deterioro: estructuras envejecidas, áreas invadidas por vegetación, espacios cerrados con candados y alambre, además de una imagen de abandono que contrasta con la importancia que alguna vez tuvo el inmueble dentro de la capital michoacana.
El enorme complejo, que ocupa prácticamente toda una cuadra, permanece completamente restringido al acceso público y bajo vigilancia permanente las 24 horas del día, impidiendo el ingreso al interior de lo que durante décadas funcionó como centro penitenciario.
Actualmente, el sitio se mantiene sin actividad visible y convertido en otro de los grandes espacios abandonados de la ciudad, mientras continúan pasando los años sin que exista un proyecto público claro para su reutilización o recuperación.
Entre muros deteriorados, rejas oxidadas y maleza creciendo entre las instalaciones, el viejo CERESO permanece como un recordatorio silencioso de una etapa pasada de Morelia.