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Entre semáforos y sonrisas: la historia de Ángel Almanza en Morelia

FUENTE: Cb Televisión / Morelia / Heber Hernández

Morelia está llena de historias que no aparecen en los libros, pero que forman parte de la esencia diaria de la ciudad. Una de ellas es la de Ángel Almanza Zaragoza, quien desde hace más de 30 años trabaja en los semáforos entreteniendo a cientos de personas que diariamente recorren las calles de la capital michoacana.

Con pintura plateada cubriendo todo su cuerpo y una rutina que ya forma parte del paisaje urbano de Morelia, Ángel compartió que dedica cerca de media hora cada día para prepararse antes de salir a trabajar.

“Tengo 35 años pintándome, me duro como media hora… es polvito plateado que yo hago con aceite de bebé. Entonces yo de aquí me mantengo. A veces la gente piensa que yo me doblo como los que se quedan en la calle y yo no soy de esos”.

Recordó que desde niño comenzó a trabajar para salir adelante, desempeñándose en distintos oficios antes de encontrar en los cruceros una manera honrada de ganarse la vida.

“De niño me dediqué a limpiaparabrisas con la pelota de payaso, trabajé en la basura, de albañil y de todo algo, pero sí estoy orgulloso con mi trabajo”.

Con 45 años de edad, Ángel asegura sentirse orgulloso de ser padre de familia y esposo, destacando que detrás de su imagen en los semáforos existe una historia de esfuerzo, pérdidas y trabajo constante.

“Soy flaco porque me dejé caer mucho, se murió mi abuelita, mi abuelito, mi mamá, mi hermana… entonces yo me dedico a trabajar y estoy contento con mi trabajo”.

Compartió que todo lo que hace diariamente tiene como objetivo sacar adelante a su familia y brindar apoyo a sus hijos y esposa.

“Tengo mis hijos, a mi esposa que quiero tanto… una hija está en Estados Unidos, tengo a mi hijo y a mis otras hijas… todo esto es para ellos”.

Entre el ruido de los automóviles y el cambio de luces en los semáforos, Ángel Almanza continúa trabajando todos los días, demostrando que detrás de muchas personas que suelen pasar desapercibidas, existen historias de esfuerzo, dignidad y trabajo honrado.

“Una manera de ganar honradamente un peso, cinco pesos que la gente me dé… agradecido con Dios”.

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