Ciudad de México

Tres actos racistas durante la gran fiesta de la FIFA han vuelto a poner sobre la mesa el grave problema de violencia, xenofobia y racismo que existe durante los Mundiales.

Según datos de la UNESCO, el 66% de los partidos en la Copa del Mundo, desde 2006 que se registraron insultos racistas o discriminatorios, no fueron ganados por quienes los protagonizaron, señala un trabajo especial del diario Excélsior, con la pluma del periodista Sebastián Díaz de León.

En Brasil 2014, la FIFA y el Gobierno de Brasil prometieron durante meses que sería la copa contra el racismo, la discriminación y la xenofobia. En ese entonces, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, invitó incluso a líderes religiosos de todo el mundo a que se manifestasen contra el racismo durante el denominado “Mundial de la Paz y el Mundial contra el Racismo”. Nada ha cambiado desde entonces, señala la publicación de Excélsior.

El Mundial 2026 va perdiendo por goleada 3-0 con el tema racial. El tenso cruce entre Kylian Mbappé y la senadora paraguaya Celeste Amarilla ha incrementado, hasta los fiscales franceses que abrieron una investigación por insulto público agravado e incitación al odio o a la violencia, escribe Díaz de León.

“Camerunés colonizado. En lugar de la leche de su madre, chupó cocos y lo más culto que ha oído en su vida son los chimpancés”, señaló la senadora Amarilla. Los comentarios racistas y despectivos de la legisladora generaron repudio internacional, y una repuesta inmediata de la Organización de la Naciones Unidas y del propio presidente de Francia, Emmanuel Macron.

El segundo macanazo apareció en la voltereta de Argentina sobre Egipto. Durante el término del partido, el entrenador egipcio Hossam Hassan cruzó los brazos por lo alto haciendo alusión al protocolo contra el racismo de la FIFA, llamando la atención del árbitro central, que se acercaba a la banca de Egipto para dialogar con el técnico, pero que hacía caso omiso a las acusaciones hechas por Hassan.

Mientras que el streamer estadounidense iShowSpeed fue blanco de insultos y gestos discriminatorios por parte de un aficionado argentino mientras disfrutaba del encuentro, situación que quedó registrada en video y que rápidamente se hizo viral en redes sociales. La FIFA ya abrió una investigación.

En apenas unas semanas, los casos de racismo han vuelto a ensuciar la mayor fiesta del futbol, recordando que el verdadero rival no viste ningún uniforme. Si la FIFA pretende que el futbol sea un lenguaje universal, tendrá que demostrar que la cero tolerancia contra la discriminación es algo más que un eslogan en las pantallas de los estadios.

*Con información del diario Excélsior.