El informe advierte que el concepto de «crisis» en referencia a los recursos hídricos es inexacto ante la realidad que se vive en muchas partes del planeta y que lo apropiado es que las autoridades asuman una postura «poscrisis».
Toronto, Canadá.- Un informe del Instituto del Agua, Medio Ambiente y Salud (INWEH, en inglés) de la ONU alertó este martes que el mundo se encuentra en "una era de bancarrota hídrica global" en la que se ha producido ya una pérdida irreversible de recursos que será imposible recuperar.
El informe advierte que el concepto de "crisis" en referencia a los recursos hídricos es inexacto ante la realidad que se vive en muchas partes del planeta y que lo apropiado es que las autoridades asuman una postura "poscrisis" en la que se han producido "pérdidas irreversibles" que nunca serán recuperables.
El autor del informe, el profesor Kaveh Madani, director de INWEH (organismo que depende de la Universidad de las Naciones Unidas, UNU), declaró en un comunicado que "este informe establece una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas críticos de agua están ya en bancarrota".
Aunque Madani indicó que no todos los países están sufriendo la bancarrota de los sistemas acuíferos, el científico sí indicó que existen suficientes "sistemas críticos" en esa situación como para que "el panorama global de riesgo" haya sido "alterado de forma fundamental" en la actualidad.
El informe señaló que las regiones en la peor situación son el Oriente Medio, el Norte de África, partes del sur de Asia y el suroeste de Estados Unidos, donde el río Colorado y sus embalses "se han convertido en símbolos de un agua prometida en exceso".
Entre las cifras del informe destaca que más del 50 % de los grandes lagos del planeta han perdido agua desde principios de la década de 1990; el 50 % del agua de uso doméstico y más del 40% del agua de regadío proviene de aguas subterráneas; el 70 % de los grandes acuíferos muestra tendencias en declive a largo plazo.
Además, 410 millones de hectáreas (el tamaño de la Unión Europea) de humedales han desaparecido en 50 años; más del 30 % de la masa de los glaciares se ha perdido desde los años 1970 y el agua de docenas de grandes ríos no llega al mar durante partes del año.
Para los humanos, estas son algunas de las consecuencias: más de 1,800 millones de personas vivían en condiciones de sequía en 2022-2023; 4,000 millones de personas se enfrentan a graves carestías de agua al menos un mes al año; el valor anual de las pérdidas de los servicios que proporcionaban los humedales desaparecidos es de 5.1 billones de dólares.
Madani dijo que "la bancarrota hídrica también es global porque sus consecuencias se propagan. La agricultura representa la inmensa mayoría del uso de agua dulce, y los sistemas alimentarios están estrechamente interconectados a través del comercio y los precios".
Ante esta situación global, el informe solicita que se reconozca formalmente el estado de "bancarrota hídrica" del planeta y que "no es meramente un problema hidrológico, sino una cuestión de justicia con profundas implicaciones sociales y políticas, que requiere atención al más alto nivel de los gobiernos y cooperación multilateral".
"La bancarrota hídrica se está convirtiendo en un motor de fragilidad, desplazamientos y conflicto", explicó el subsecretario general de la ONU Tshilidzi Marwala, rector de la UNU.
Madani también quiso dejar claro que el mensaje no es de desesperación.
"Declarar la quiebra no consiste en rendirse; consiste en empezar de nuevo. Al reconocer la realidad de la bancarrota hídrica, por fin podremos tomar las decisiones difíciles que protegerán a las personas, a las economías y a los ecosistemas", terminó señalando.