Se han verificado en Al Fasher más de 1,500 violaciones graves de los derechos de la infancia, entre las que se cuenta la muerte y mutilación de más de 1,300 niños y niñas

Internacional. La agencia de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), denunció hoy que los niños vuelven a ser las mayores víctimas del conflicto armado que nuevamente ha encontrado terreno en Darfur, en la región occidental de Sudán, que hace veinte años vivió un genocidio, declarado así por entidades competentes de la ONU y de otras organizaciones de derechos humanos.

Para marcar el trágico aniversario, Unicef ha publicado un informe en el que señala que, como en 2005, en Darfur se han quemado viviendas, se han atacado mercados, escuelas y centros de salud han resultado dañados o destruidos, mientras que cientos de miles de familias han tenido que huir.

La investigación indica que hoy las necesidades de la población víctima de la violencia armada son mayores que en ese entonces, pero que esto choca con una "indignación mundial que es mucho más limitada" porque la atención que se está prestando a la situación es menor, al igual que la ayuda internacional.

“Hace veinte años, el mundo se unió en la indignación ante el sufrimiento de la infancia en Darfur. Hoy, una nueva generación de niños y niñas está viviendo una violencia, un hambre y un terror horribles”, señaló el organismo en una declaración.

Unicef señala en su informe que desde abril de 2024, se han verificado en Al Fasher (capital de Darfur Norte y punto estratégico por el que las partes del conflicto lucharon por más de un año) más de 1,500 violaciones graves de los derechos de la infancia, entre las que se cuenta la muerte y mutilación de más de 1,300 niños y niñas.

Al Fasher fue tomada el pasado octubre por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), tras haber sido la última zona importante que el Ejército sudanés controlaba y ello tras varios meses de un asedio que tuvo graves consecuencias humanitarias.