El libro de la esperanza climática: Una guía para quienes no quieren rendirse frente a la crisis está disponible a la venta en la librería y cafetería El Traspatio, en Bartolomé de Las Casas 533, Centro Histórico de Morelia
Martha Bernal, colaboradora La Voz de Michoacán
Pablo Montaño, politólogo y comunicador climático, comparte un mensaje sencillo pero inspirador: “La realidad es que la esperanza no puede consistir en la espera sino en la acción cargada de incertidumbre. No sabemos qué va a pasar pero lo vamos a intentar.” Este mantra abraza la esencia de su título El libro de la esperanza climática: Una guía para quienes no quieren rendirse frente a la crisis.
En el estado político-climático en el que nos encontramos actualmente es sumamente necesario crear propuestas basadas en la comunidad, en priorizar la vida sobre las ganancias, y en resistir diariamente para que en el futuro podamos estar contentos con los cambios que hemos logrado.
Bajo la premisa de que el mundo es lo más preciado que podemos cuidar, Montaño presentó este libro en la cafebrería El Traspatio, además de abrir un espacio de charla, difundió un poco detrás de su labor como cofundador y director de la organización Conexiones Climáticas, una iniciativa que hace comunicación climática para pasar a la acción.
Sus últimos proyectos “¿Ballenas o Gas?” y “Sembrando Transición” trabajan directamente con las poblaciones afectadas por malas prácticas gubernamentales y empresariales que juegan con la salud de las personas y del planeta. En conversación con Montaño nos recuerda que amar, defender y preservar lo que nos rodea es un acto político, y sobre todo urgente.
Primero que nada, tu camisa dice: "resistir es esperanza" ¿me puedes explicar esta frase?
La esperanza se centra en el negar la realidad a la que nos están obligando, entonces, desde que estamos resistiendo, desde que estamos negándonos a asumir que no hay alternativa, ya estamos sembrando el principio de una esperanza. Es decir, algo que resiste, alguien que resiste, está aguantando contra esa fuerza, contra ese otro poder que le está buscando obligar a otra cosa. De ahí viene el principio de la resistencia como esperanza.
¿Qué le dirías a la gente que se siente llena de ansiedad por el estado climático actual?
Que es normal, que lo que están sintiendo tiene sentido, que esa ansiedad que sentimos son las ganas de que algo cambie, de que algo pase; y que podemos de ahí movernos de esa emoción hacia la organización, hacia emociones que nos activan, como la rabia, como el amor, como la pasión de salvar este mundo que tenemos. Entonces, les diría: es normal que sintamos eso, muchos nos sentimos así, pero cuando compartimos nuestros miedos, se pueden transformar en acciones.
¿Qué acciones pueden tomar estas personas en su vida cotidiana para ayudar al medio ambiente?
Yo creo que siempre, o sea, en lo individual, las acciones son nuestro piso de congruencia, es decir, es el lugar desde donde partimos y desde donde nuestro privilegio nos permite alinearnos, por decirlo así. Pero, yo creo que lo más importante es que nos organicemos. Lo más importante es que encontremos otras personas con quienes planear, con quienes imaginar acciones, cosas que queremos que cambien en nuestra comunidad, en lo cercano. Encontrar formas de ayudar, yo creo que hay una infinidad de rutas y maneras, sin importar a lo que nos dediquemos.
Has mencionado anteriormente el generar resistencia, ¿cómo podemos hacer de esta resistencia algo colectivo?, ¿cómo podemos crear estos vínculos y dejar el individualismo?
Creo que hay que encontrar nuestra comunidad. La gente cuando le dices “organízate”, lo primero que te dicen es “¡ay, pero es que no sé ni cómo se llaman mis vecinos!” y desde ahí se desactivan. Da igual, o sea, los vecinos a veces es normal que no nos caigan bien, no te desactives desde ahí. Tu comunidad puede ser tu club de bordado, pueden ser tus amigas, puede ser tu club de fútbol, puede ser tus compas con los que haces algún deporte o actividad.
Encuentra un grupo, un núcleo con quienes quieras organizar y cambiar algo; y puede ser que quizá la gente con la que vas a andar en bici se está preocupando porque están viendo que el bosque al que van lo están talando, y quieren hacer algo al respecto. Esas incomodidades y esos lugares de encuentro son esenciales para activarnos.
Se volvió tendencia la narrativa del ecofascismo, el cual está vinculado a ideologías racistas y clasistas, ¿qué podemos hacer contra estas narrativas?
Cuestionarlas, ¿no? Una narrativa de ese estilo es una narrativa que le sirve al poder, es una narrativa que le sirve a quienes están ganando con esta crisis. Es una narrativa que no analiza, que no atraviesa con lectura de clase, o patriarcal, colonial, racista, todo lo que está ocurriéndonos.
Entonces, yo invitaría a criticar esas narrativas, porque además son escapes muy cobardes, es una forma muy fácil de rendirse, decir "no hay nada que hacer". Yo diría que las narrativas que tenemos que construir son las narrativas atrevidas, que imaginan algo más, que encuentran travesuras, en el “¿y qué tal si no está todo perdido?”, que sí podemos hacer algo.
Por último, eres director de Conexiones Climáticas, ¿cómo funciona esta organización?
Esta organización funciona con la colaboración de organizaciones, comunidades de base, colectivos con los que colaboramos para comunicar luchas, para encontrar cuáles pueden ser las maneras de que se activen cosas, que audiencias estratégicas escuchen, se muevan, se activen, se organicen. Desde ahí hemos visto que surgen ejemplos muy concretos de organización y de impacto.
Su obra El libro de la esperanza climática: Una guía para quienes no quieren rendirse frente a la crisis está disponible a la venta en la librería y cafetería El Traspatio, en Bartolomé de Las Casas 533, Centro Histórico de Morelia.