El gobernador Rubén Rocha Moya rechazó pedir licencia tras acusaciones de EE.UU. por nexos con el narco; la presidenta Sheinbaum exige pruebas.

El gobernador del estado mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, rechazó este jueves pedir licencia para separarse del cargo, tras las acusaciones de EE.UU. sobre supuestos nexos con el Cartel de Sinaloa en su gobierno, y reafirmó que "no hay nada que temer".

En declaraciones recogidas por medios locales tras un evento público en Navolato, en Sinaloa (oeste de México), el gobernador oficialista sostuvo que no tiene "temor de nada", al considerarse una persona "completamente limpia". "No hay nada que temer. No le temo a nada, porque soy una persona limpia, completamente, y no tengo temor de nada", afirmó.

Sobre los otros funcionarios señalados en la acusación de Estados Unidos, respondió que no daría la cara por nadie, y que cada quien responda "por sí mismo". El miércoles, el Departamento de Justicia de EE.UU. difundió una acusación contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios de alto nivel en Sinaloa por delitos de narcotráfico y posesión de armas, vinculándolos con la facción de Los Chapitos.

Según la acusación, los implicados habrían protegido operaciones del cartel a cambio de sobornos millonarios. Entre los acusados se encuentran el exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida Sánchez; el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil; y el senador Enrique Inzunza Cázarez.

Como respuesta inicial, Rocha Moya rechazó las imputaciones al señalar que carecen de veracidad y fundamento. Mientras tanto, la Cancillería de México afirmó que no se presentaron "pruebas" en las solicitudes de extradición y enviará una queja diplomática a la Embajada de EE.UU.. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo la exigencia de pruebas y advirtió que no permitirá la injerencia de un gobierno extranjero.