La denuncia, la belleza y la reflexión, esa es, precisamente, la huella de Víctor
Rita Gironès, colaboradora La Voz de Michoacán
Quizás la temática de su exposición en Clavijero no sea muy diferente de lo recurrente que hay en su obra: la denuncia, la belleza, la reflexión. Pero esa es, precisamente, la huella de Víctor Hugo Pérez. Así es como el artista, el pintor, el ciudadano y el ser humano, logra vivir en un mundo, según sus propias palabras, repleto de violencia. De su caja de herramientas toma la introspección, el encuentro consigo mismo, para abandonarse a sus predilecciones: los animales, las mujeres, las atmósferas domésticas -del hogar y también del campo- como metáforas de las relaciones que podría tener cualquier enamorado (erótica, sensual, de amistad, de compromiso). Su entorno le comunica, mediante un placer estético, espiritual, mental y físico, que la existencia tiene un sentido. El artista explora esa parte mitológica, prehispánica, de distintas culturas que presentan a los animales con un desdoblamiento humano. De sus obras se desprende la concepción de justicia, la capacidad del instinto por la preservación (el individuo/animal como artífice de los actos más atroces) y su instinto cazador. Suaviza el recorrido, la voluptuosidad de las figuras femeninas donde destacan sus cabezas, poderosas y expresivas. El artista le da vuelta a su imaginación. No busca el realismo, busca la expresión. De niño le impresionaba cómo una tela con pigmento esparcido podía tener un impacto visual y emocional tan inmenso en su interior. Hoy, el impacto sensorial que produce en el espectador la obra de Víctor Hugo es una provocación, la brutal ternura que nos incita a replantearnos las cosas.
¿Qué querías ser de niño?
De niño yo quería ser artista. Realmente creí que me iba a dedicar a la música, pero en el camino me encontré con un libro de Edward Munch y empezaron a cambiar ciertas cosas. Cuando de niño veía las obras de artes plásticas pensaba que los cuadros me iban a caer encima por lo abrumador de sus imágenes y sus colores.
¿Qué te gustaría ser ahora?
Fíjate que ahora que soy adulto me encanta seguir siendo pintor, quizás porque he aprendido a aprovechar las posibilidades del arte. En este mundo donde reina la corrupción, la injusticia, la violencia, el tener más de 30 años pintando, me ha ofrecido la posibilidad de vivir de mi trabajo. Me gustaría que un poquito de lo que logro sentir y reflexionar pudiera compartirlo con algo de valentía y esperanza. Opté por hacer de mí mismo, algo que me gustaría encontrar.
Principal rasgo de tu carácter.
Soy muy trabajador.
¿Cómo se conjugan vida y arte en un mundo tan caótico?
Mira, tienes que hacer de tu vida una obra de arte. Hacer arte de tu vida, ¿entiendes? De otra manera las historias se repiten: tiranos, villanos, víctimas... Parte del arte te hace concientizar que no eres ninguna de las partes. Deberíamos vivir la vida como la vive un gato. Si tu vida como humano la quieres dedicar al arte, entonces centrarte en ser artista y ver la vida a través del arte, incluso las narrativas más atroces a través del arte. Es una elección de vida: ¿cómo vas a trabajar las posibilidades de tu humanismo individual para una mejoría humana? El arte te permite replantearte las cosas. El arte te da la posibilidad de enamorarte, de encontrar esperanza, de ver algo y que te motive… El arte tiene ese poder constructivo para el individuo.
¿Qué valor le das a las palabras, y al silencio?
En realidad, la parte que se me complica más es tener que hablar porque me encanta estar en mi estudio trabajando en silencio, sólo con algo de música, hasta que esa música termina sin darme cuenta. Entonces estoy en la nada. Eso me encanta y de alguna manera puede ayudar. A veces son horas, días y días de trabajo, y ya no estoy muy seguro en qué planeta vivo. Reconozco que es una forma de defensa mental y emocional a todo lo que está sucediendo.
¿Con qué personaje de la historia te sentarías a platicar y de qué hablarían?
Te diría con Borges. Un hombre ingenioso y profundo. Tanto en su literatura como en su sensibilidad. Quedó ciego y le quedó lo sensorial, ¿te imaginas? Él podía percibir, sentir lo que podía irradiar la pintura. Para la pintura es necesario ver, ¡pero muchos ven sin ver!
¿Qué cualidad admiras de las personas, y qué detestas de la gente?
Una virtud que admiro es la capacidad de trabajo y detesto lo inconsecuente. Lo asumo, la gente que luego llora sabiendo con anterioridad las consecuencias de sus actos. Quejarse después, no tiene caso. A veces este país es inconsecuente…
¿De qué te sientes orgulloso?
Siento mucho orgullo que las piezas tradicionales de Tonalá -de los maestros artesanos- ahora están expuestas al frente en las galerías de arte contemporáneo. Por lo regular te las encuentras en un rincón de arte prehispánico, pero no en primera línea.
¿De qué te arrepientes?
Debí haber sido más tenaz. De los 30 a los 40 viví mucha fiesta. (Risas)
¿Crees en el destino?
Mmm… Este… (Risas)
¿Qué es para ti la Cultura, Víctor Hugo?
La Cultura es existencia. La Cultura es nuestro paso por el mundo, es la muestra más rotunda de haber existido.
Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022.
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